Nacido en 1981 en Itatiba. Geógrafo de la Universidad Estadual Paulista de Rio Claro con maestría en Geografia Física en la Universidad Federal de Paraná. Vive en Curitiba desde 2007 y actualmente se dedica a tiempo completo a su pasión; el montañismo

Bueno. Es difícil no impresionarse con las montañas. Yo crecí en una ciudad que no había  montañas en el interior de San Pablo, sino que pequeños cerros como el Santa Lucía del centro de Santiago. Cuando me iba a estos cerros, ya me imaginaba escalando grandes montañas nevadas. En 1994, cuando tenía solo trece años tuve mi primer experiencia con la escalada en roca, aunque fuera en un bloque chico en mi ciudad. Un año más tarde viajé con mi madre y mi padrastro a Argentina y llegando al aeropuerto de Ezeiza vimos un cartel sobre Ushuaia y ya en este viaje fuimos a conocer la ciudad fueguina. Cuando volé sobre la cordillera de Darwin me impresioné muchísimo y eso me encantó

Más tarde, en 1998 conocí a Maximo Kausch, que tiene mi edad y juntos empezamos a hacer trekking y ascensiones sencillas en las montañas de la sierra de Mantiqueira en la divisa de São Paulo y Minas Gerais en Brasil, donde están las montañas más famosas de mi país. Ahí descubrí el montañismo. Como Máximo nació en Córdoba, Argentina, pasamos todo el año 1999 planeando conocer los Andes y Patagonia y en el año 2000 hicimos nuestra primera expedición. Viajamos a dedo por 10 mil kilómetros de Córdoba a Santiago de Chile y desde ahí hasta Ushuaia cruzando casi todos los pasos del Sur. Nos quedamos la mitad del año viajando, casi sin plata y así escalamos el cerro El Plata, y los volcanes Chillán, Villarrica, Lanín y Osorno. Este viaje cambió mi vida y ahí empecé a ser un andinista. 

 

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- Pedro Hauck durante sus primeras incursiones en tierras andinas -  

La montaña para Pedro se convirtió en el centro alrededor del cual orbitaba su quehacer, no sin las dificultades propias de la actividad: 

Cuando era más joven, mi mayor dificultad era no tener dinero y tener mal equipo. Una expedición muy complicada fue cuando subimos el Tupungato por Chile en 2003 [...] en esta época pre Internet era muy complicado conseguir información y en esta época esta montaña era muy poco frecuentada [...] compramos un mapa de 1:50.000 del IGM y tardamos 3 días en conseguir todos los permisos. Salimos de Santiago en un bus con las mochilas enormes y llegando al camino al Alfalfal empezamos a hacer dedo. Así fuimos a la montaña y la hicimos sin mula, en 15 días y con tan solo 22 años.  

Y es que para Pedro, la manera de hacer montaña es tan importante como la cumbre misma que pueda estar intentando coronar. Es parte de la experiencia que simplemente no tranza: 

Desde cuando empecé hace casi veinte años siempre fui una persona independiente y autónoma. Nunca he contratado guías y solo recién, cuando hay, contrato una mula para cargar mis equipos. He escalado el Aconcagua, Tupungato, Marmolejo, Mercedario y muchas montañas altas y con aproximación lejana sin mula, cargando todo en mi espalda. Este es mi estilo, ser independiente.

Hoy en día tenemos Google Earth y eso ha facilitado mucho conocer los lugares antes de ir. Me quedo mucho tiempo estudiando la montaña. Claro que no es siempre que eso funciona, pero es una manera moderna de planear. Para aclimatarme, busco siempre escalar montañas menores antes de empezar un cerro más grande. También he subido muchos cincomiles. Siempre que subo un seismil, antes subo un cincomil.

También está el tema de entrenamiento. Donde vivo no hay grandes altitudes. Mi entrenamiento es prepararme físicamente y para eso utilizo la escalada en roca. Asi me divierto y entreno al mismo tiempo.  

Otra de las grandes dificultades a la hora de subir seismiles viene de la mano de los accesos y permisos para poder acceder a la montaña, un tema que no deja a nadie indiferente y que para Pedro puede llegar a traducirse en altos costos.

Hoy en día hay problemas graves de acceso en las montañas, principalmente en Argentina [...] los peores problemas son en la zona del paso San Francisco porque las aduanas están separadas 180 kilómetros una de otra en un lugar remoto.

Como siempre manejo desde Brasil hasta la cordillera, siempre llego por Argentina y tengo que ir de las Grutas hasta Maricunga y volver. Escalo la montaña, tengo que volver a Maricunga y hacer de nuevo los 180 kilómetros hasta Grutas y bajar a Fiambalá. No hay tanque de combustible suficiente para eso y no se puede cruzar la frontera con combustibles.

Las reglas no son hechas para andinistas y lo que es peor, cambian según el encargado de turno. Ya he dormido unas cuatro veces o más en Maricunga porque cierran los pasos por cualquier problema climático. Por eso, en 2015, subimos un cerro sin nombre cerca del Sierra Nevada de Lagunas Bravas y lo nombramos “Paso Cerrado”. Como las reglas no son claras, no hay como seguirlas y eso significa que siempre tenemos que cambiar los planes y muchas veces perder tiempo y plata con esto.

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- Uno de los mayores problemas del montañismo andino; el aislamiento geográfico que te obliga a resolver los problemas en terreno y en forma autónoma - 

Desde sus comienzos hace más de dos décadas, Pedro y Máximo han ascendido tantos seismiles como para ser ya reconocidos como el cuarto y el primero con más cumbres sobre dicha cota , respectivamente. Los planes para seguir explorando la cordillera de manera genuina siguen igual de vigentes. Este año Pedro fue galardonado con el Mosquetón de Oro, premio que entrega la Confederación Brasileña de Montañismo y Escalada (CBME) por su dilatada experiencia y recorrido como organizador de actividades en las montañas de Sudamérica, y según nos cuenta, la cuerda da para rato:

En la Puna hay espacio para montañismo de exploración, pero no hay seismiles sin ascensión. Todos ya fueron escalados, aunque haya montañas que fueron escaladas menos de 5 veces en la historia. En estas montañas todavía hay el espíritu de exploración, pues en ellas no hay senderos, campamento definidos ni informaciones. Hay muchas rutas por hacerse y lugares inhóspitos por conocer. Pero creo que el montañismo exploratorio tiene más campo con los cincomiles. Hay más de cien cerros con cinco mil metros inexplorados y sin nombre.

En el tema de proyectos, creo que el más grande sería lo de ascender todos los seismiles andinos. Cuando Messner escaló todos los 14 ochomiles, luego se empezó lo que es conocido como “grand slam” del montañismo. En el Himalaya es subir todos los ochomiles, en los Alpes todos los ochenta y seis cuatromiles. Creo que llegó la hora de los Andes participar de un grand slam, que serían todos los 104 seismiles. Eso sí es un gran reto para el montañismo. 

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  - Campamento en el Volcán Marmolejo, uno de los paisajes que enamoró a Pedro de nuestra cordillera -

 

Fotografías: Colaboración de Pedro Hauck

Entrevista: Enrique Marmentini

Edición: Luis Salazar Vargas

 

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