SinHuella

A pesar de lo anterior, estamos agotando los recursos y contaminando de manera indiscriminada. Frente a esto, algunos han decidido simplemente cerrar los ojos, lo que sumado a la ignorancia y resistencia al cambio nos impide pensar en una nueva forma de hacer las cosas, comprobando que somos animales de costumbre: nos da miedo lo que está fuera de nuestra zona de confort y preferimos seguir ensimismados en nuestro ego. Hay algunos casos que son más graves, cuando los que cierran los ojos tienen incidencia en decisiones políticas o regulaciones deficientes, y son los responsables de la aprobación de proyectos con repercusiones nefastas para el medioambiente y las comunidades locales. Claramente algunos no sienten culpa por el impacto generado, porque como dicen por ahí, el mono baila por monedas, y en nuestro país algunos están bailando más de la cuenta, perjudicando a los que vienen y a nosotros mismos.


Hay que empezar a pensar de dónde vienen las cosas y de qué forma nuestro impacto afectará a nuestros hijos o nietos, porque todo está interconectado y nuestras acciones nos guste o no, siempre tendrán repercusiones que nos afectarán de una u otra manera. El contexto en el pasado no requería de muchas de las medidas que debiésemos adoptar en el presente, además la ciencia avanza cada día más demostrando de forma empírica que la tierra está cambiando en respuesta a nuestro actuar. Es por esto que nosotros también debiésemos cambiar si pretendemos adaptarnos a lo que viene.


Para terminar me gustaría resaltar que la idea, más que criticar por criticar es dejar en claro que es posible un cambio, hay gente que está empujando los límites, muchos irreverentes que están replanteando los antiguos paradigmas llevándole la contra al conformismo. Cada vez son más los proyectos enfocados en temas sociales o ambientales y cada vez son más las “Empresas B”, en que el fin ya no es ser la mejor empresa del mundo, sino que ser las mejores empresas para el mundo, haciéndose cargo de forma ingeniosa de problemas obviados en el pasado y dándoles una solución con impacto positivo, como Karün, Vive Skate Chile, Formando Chile y muchos más. Estoy convencido de que el cambio parte por uno y por el bien de las futuras generaciones, ojalá seamos cada vez más los que tomemos ese camino, porque cuando un chileno se propone algo lo logra, sino pregúntenle a los campeones de América.

 

 

 
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